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jueves, 7 de junio de 2007

Sunn O))) - Black One (2005)


Es curioso ver cómo las definiciones de pesadilla difieren en las versiones inglesa y española de Wikipedia. Mientras la primera se centra principalmente en una "desagradable reacción emocional", la segunda enfatiza los efectos físicos ("opresión en el pecho y dificultad para respirar") y la asocia con los ciclos de sueño REM. Además, la entrada en inglés menciona la relación entre el sueño lúcido y la capacidad para controlar el miedo en las pesadillas.
¿Sirve de algo ser capaz de dominar el miedo que nos envuelve mientras soñamos con que nos persiguen, nos ahogamos, caemos desde una altura considerable o nos pasa cualquier otra cosa horrible? El sentido común diría que sí, que claro. La superación de los miedos como la meta del ser humano en todos los campos. Y dejar de despertar agitado, sudoroso y cagado de miedo definitivamente es un plus.
Sin embargo, y como todas las cosas que van en contra del sentido común, los miedos y las pesadillas ejercen, querámoslo o no, cierta extraña fascinación. El miedo como fuente de adrenalina. El miedo para sentirnos vivos. La pesadilla distanciándose de la mayoría de los sueños normales que se olvidan en 30 segundos, el horror que se queda largos minutos en nuestras cabezas, detallado y realista. Entonces, la gracia es poder invocar el miedo, no controlarlo o superarlo.
Hay diversas formas de buscar, de recrear la sensación pesadillesca sin esas intenciones de superación o control, ya sean los síntomas físicos o emocionales. Hay maneras de buscar esa opresión en el pecho, y maneras de encontrar la desagradable reacción emocional. Algunos lo considerarán masoquismo enfermo, otros una prueba de valor o de resistencia, una interesante ojeada al infierno, un epifánico vistazo al espejo del subconsciente o una simple descarga físico-emocional, similar a un salto en paracaídas.
Sea lo que sea lo que busquemos, hay formas y formas de obtener la pesadilla; pero a medida que crecemos, a medida que crece el deseo consciente del miedo, se va haciendo más difícil obtenerlo. Hay que empezar a poner de nuestra parte.
Este disco parece estar diseñado precisamente para ayudar a esta búsqueda. Aquí se reúnen dos tipos bastante conocidos dentro del género metal, pero por razones más secundarias (Greg Anderson es dueño de un sello y Stephen O'Malley se ha encargado del aspecto gráfico de docenas de bandas; ambos han colaborado en varias bandas que no conoce ni su madre), y se lanzan a tocar un drone pesadísimo. Y se nota que saben lo que hacen y lo que quieren provocar.
Después de varios discos (sobre todo White 1 y White 2) que llamaron la atención no solo de los metaleros experimentales sino tambien de ciertos sectores más "artísticos" - léase esnobs-, Sunn O))) (se pronuncia sunn) vuelve a sus raíces más doom/black (pero no me malentiendan, aquí no hay tarros ni riffs ni nada por el estilo), al tiempo que se abre aún más a la experimentación sónica. El resultado aleja tanto a los "intelectuales" como a los metaleros más fundamentalistas y, como siempre, eso importa un huevo.
Reviso toda esta parrafada y me da la impresión que de nadie que lea esto tendrá la más mínima idea de a qué suena Sunn O))). Bueno, para hacerlo más simple: todas las películas de David Lynch tienen un momento, muy corto, en que todo se viene abajo y tanto personajes como espectadores se van derechamente a negro y sienten, durante unos segundos, un pánico totalmente genuino. Este disco es una especie de tantra alrededor de ese pánico: lo va construyendo lentamente (yo diría que durante los dos primeros temas) y luego busca mantenerlo sin que por eso el cuerpo y la mente puedan acostumbrarse. Y no es invento mío: para el último tema (Báthory Erzsébet), el grupo encerró al claustrofóbico vocalista Malefic dentro de un ataud con un micrófono, con el fin, digamos, de practicar lo que se predica.
Por supuesto, y como ya dije antes, también hay que poner de nuestra parte. Si el drone no es lo tuyo, este disco probablemente te parezca una mierda. Si no te interesa dedicar el 100% de tu mente a escucharlo, tampoco te va gustar ni te va a ayudar a lograr nada. Hay que apagar las luces, escucharlo con audífonos, abrir bien la cabeza y dejar que las distorsiones, el feedback y los susurros, quejidos y alaridos de los vocalistas invitados vayan parándote los pelos y ayudándote a recordar esos horribles momentos en que caías, te ahogabas o te perseguían sin posibilidad alguna de escape.



Wikipedia
AllMusic
MetalArchives (notable la foto de la banda)
Una muy buena review del disco en Pitchforkmedia

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