(Aporte de Christopher)Londres está en ruinas. La niebla se mezcla con el humo persistente de las casas asoladas. El silencio reina sagrado. El humo podría venir de la devastación, y la devastación pudo haber ocurrido hace tan solo cinco minutos. O hace un par de años, y quizás el humo viene de la combustión de escombros que los ingleses, ahora convertidos en gitanos, queman para abrigarse mientras escarban para encontrar cualquier cosa que pueda servir como arma: una tijera de podar, una pala, la pata astillada de un piano de cola.
Pero no es arriba donde están pasando las cosas importantes, sino abajo, en las alcantarillas, que se han convertido en grandes pasillos oscuros y pestilentes. Parecen desolados, pero cada 50 metros hay unas bocinas grises que parecen sacadas de un campo de concentración alemán.
De pronto se escucha lo que parece ser sonido de interferencia; si se presta atención se escucha un mensaje:
London calling to the faraway towns
Now war is declared, and battle come down
London calling to the underworld
Come out of the cupboard, you boys and girls
“London Calling” es un disco conceptual de ciencia ficción. A ver, un momento: ¿Quién dijo que había que entender “The Clash” en función de la lucha de clases marxista? ¿Ellos? Aún si lo hubiesen dicho, a ellos menos que a nadie hay que creerles lo que decían frente a los medios. Bueno, quizás sí se trata de eso, pero ¿por qué no en código ciencia ficción? ¿es que simplemente porque hablaban frente a la prensa como si fuesen retrasados mentales drogados no van a tener ambiciones literarias?
El punk (como ya dijo, Hache, con toda razón) se trata de hacer lo que se quiera como se quiera (poiesis, sí, mimesis no, con pancartas.)
The ice age is coming, the sun's zooming in
Meltdown expected, the wheat is growing thin
Engines stop running, but I have no fear
'Cause London is drowning, and I live by the river
Como toda buena novela de ciencia ficción, también es una utopía sobre el presente que funciona hablando sobre el futuro (¿o era al revés la cosa?). La trama que sale de las bocinas es estrictamente un mensaje para que quizás un ejército de punkies malolientes a alcantarilla se agrupen a luchar contra fuerzas innombrables (Los “Phoney Beatlemania” parecen haber sido un destacamento enemigo menor que ha mordido el polvo, pero la verdadera guerra requiere de fuerzas sobrenaturales: “London is calling to the zombies of death”).
Las demás canciones se mueven en ese mismo registro, como una gran novela de misterio en la que hay que encajar las piezas, también como novela coral. Rubi puede ser un terrorista que va a explotar su chaqueta de C-4 en medio de una reunión enemiga; la chica del Cadillac una pequeña historia de amor en tiempos de cólera, los ecos de españa del 39 pueden ser del 2039, del 2139, del 15239 o incluso de 1939 (puede ser el himno de una lucha redefinida en cualquier tiempo, espacio o dimensión en la que todavía se pueda volar en dc-10s destartalados).
Esto no es una lectura, es una invitación. Sobre todo porque por estos lados se suele agrupar al Punk con pelos parados, alfileres de gancho, anarquismo deslavado, tipos flacos (o muy, muy gordos) y letras panfletarias para que los chicos bailen con las rodillas levantadas y se saquen la mierda unos a otros. Y eso es solo la pose. Necesaria quizás, pero solo hasta principios de los 90 (pero vístanse como quieran, qué me importa).
PD. Mi portada preferida.
The Clash en Wikipedia (En Inglés).
London Calling en Wikipedia (En Inglés).
Descarga (En Baúl Discos).



