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miércoles, 4 de julio de 2007

Fear and Loathing in Las Vegas OST (1998)



We were on the edge of the desert when the drugs began to take hold

Salgo de mi carpa y busco el cadáver de Riquelme. Busco en el estanque donde lo oí lanzarse pero no encuentro más que huesos de peces. Vuelvo al campamento y descubro que las ramas de un árbol discuten. Amenzan con separarse para siempre y con ello partir en dos al pobre tronco. Así que las abrazo y con palabras dulces intento que se hagan amigas de nuevo. Durante un momento yo, el tronco y las ramas somos como una familia y el ruido del río es como la canción final de una película.
Quizás es el ruido del agua lo que me lleva a seguir explorando hasta descubrir que un cerro ha invertido su relieve y se ha convertido en una rampa. Si corro y salto desde donde estoy, puedo apoyarme en el cerro y lograr el último impulso necesario para salir volando hacia el espacio.
Lo pienso, pero prefiero darme vuelta y probar mis nuevos poderes telekinéticos deteniendo el curso del agua. Sólo logro detener parte de la corriente, no toda. Entonces trato de congelar el río. Cierro los ojos y aprieto los dientes, haciendo presión en mi cabeza. Cuando ya no oigo nada, abro los ojos y estoy frente a un río de cristal. Silencio húmedo de grillos milagrosos.
Luego voy al estanque y camino sobre el agua. Mientras lo hago diviso a Riquelme a lo lejos. Nos reunimos y nos abrazamos, felices ante la maravilla. Me cuenta con ojos brillantes que las estrellas se caen del cielo, que los cerros están llenos de monos fluorescentes, que habló con un caballo. Yo le digo que no veo estrellas en el suelo, pero que si levanto la vista puedo pasar mi mano por detrás de ellas. Sonríe.
Caminamos y de pronto me quedo mirando el suelo. Noto que, con cada paso, se acerca más a mi cara. Cuando levanto la cabeza para decírselo a Riquelme, veo que mide por lo menos un metro más que yo. Le grito que me estoy achicando. Me mira y salta y grita que sí, que es cierto, que me hago pequeño. De pronto vuelvo a crecer. Nos reímos.
Luego aparece un puente y lo cruzo. Con mis poderes telekinéticos, congelo el río y mantengo el puente quieto mientras camino sobre él. A medio camino, levanto la vista y veo como aparece un ojo sobre la Luna. Un ojo que me mira con enojo. Por el borde de la Luna se forma una lágrima y dejo de mirar antes ponerme a llorar yo también.
Cuando vuelvo del puente, Riquelme está en cuclillas, tomándose la cabeza con las manos. Le pregunto qué le pasa y me mira como si volviese de la muerte. Me vio caer tres veces al agua. Me reviso la ropa y estoy seco.
Encontramos finalmente al caballo. No nos habla. Hace rato sentimos que una sombra nos acompaña. No nos asusta. Descubro un agujero en medio de un cerro, desde donde se asoma la luz de una locomotora. El tren de la noche que quizá pase junto a nosotros.
Cuando volvemos al campamento descubrimos que un cerro se ha transformado en un oso gigante de jengibre. Como hormigas en medio de la maravilla reímos y saltamos. Como niños, también. El oso nos mira y sonríe. Qué ganas de abrazarlo, que cortos nuestros brazos.
Volvemos finalmente al campamento. Todo es agua para mí, debo palpar para asegurarme de que las cosas estén secas, una consecuencia de mi delirio mesiánico, que provocó que Riquelme fuera poseído por el diablo. Ahora se sienta y prepara unas tostadas sobre una fogata donde después crea una ciudad en llamas.
Yo miro los mosaicos de las ramas y luego me transformo en una tortuga.
Los insectos chillan como el ruido blanco de una radio pero no se acercan. El río sigue sonando. Las ramas siguen creciendo.
Finalmente, después de varios amaneceres falsos, viene el verdadero.
No hubo pánico, pero sí locura. Felicidad, y ahora sueño.

Two good old boys in a fire-apple red convertible. Stoned. Ripped. Twisted. Good people.



imdb
Wikipedia: libro y película
Hunter S. Thompson
Raoul Duke
Dr. Gonzo

Cactus San Pedro
Mezcalina
Dosis, aplicación, etc.
Video: cómo extraer la mezcalina de un cactus


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viernes, 15 de junio de 2007

Lost Highway OST (1996)


El otro día conversaba con X sobre las fugas disociativas: cuando uno súbitamente pierde la noción de la propia identidad y puede llegar a adquirir una nueva, incluso durante años, antes de recordar quién se era originalmente, todo esto acompañado por un viaje inexplicable del que despiertas a kilómetros de tu hogar. Me interesaba el tema para un cuento, pero la conversación se fue rápidamente hacia otro lado, debido al odio visceral, o más bien desprecio soberbio, que siente X por la literatura. Yo quería examinar la forma en que alguien se siente al momento de cambiar de identidad, cómo lo hace, cómo decide quién es ahora, qué sucede al recordar quien se era antes. A X le interesaba más discutir el por qué se consideraba enfermos y víctimas a quienes sufrían fugas. Según él, siempre eran buscadas, ya sea consciente o incoscientemente. No me pareció un gran descubrimento, pero él replicó que había que sufrir una fuga y recuperarse para entender que, simplemente, era la opción fácil al suicidio. Se escapaba de los problemas, se volvía a empezar y, en caso de que tus familiares o amigos te descubriesen o súbitamente recuperases la memoria, todo el mundo te trataba como a un pobre enfermo y tus errores del pasado quedaban perdonados. Así que era como morirse y ser el muerto del que nadie dice algo malo, pero sin morirse. La enfermedad perfecta.
Le pregunté entonces por qué decía eso de que había que sufrir una fuga para entenderlas. ¿Acaso él había perdido su identidad en el pasado? X me quedó mirando como si yo fuese un imbécil. Luego me dijo que era un imbécil y se fue.
Anteayer pensé en subir este disco, la banda sonora perfecta para una película increíble. Recuerdo los escalofríos mientras veía Lost Highway a las 4 de la mañana, a oscuras, tratando de entender qué mierda estaba pasando, antes de tener la más mínima idea de lo que era una fuga disociativa. Así que busqué el disco y lo abrí con el reproductor mientras revisaba un par de páginas web sobre la película.
El experimento no fue experimento, fue un descuido idiota. Pero tuvo resultados.
Una de las páginas quedó abierta sin que yo me diese cuenta. Tampoco me di cuenta de que la página en cuestión tenía música: un loop infinito de I'm deranged, Perfect Drug y un par más. Cuando me puse a escuchar el disco, me acosté y cerré los ojos, sin percatarme de que el loop de la página web estaba reproduciéndose encima. Así que escuché la banda sonora completa mientras se oía a Bowie decir que estaba loco, o a Reznor llorar y llorar You're the perfect drug, y otras voces que gemían o crujían o simplemente rasgaban algo.
Para cuando me di cuenta de que algo estaba mal ya era demasiado tarde. Enajenación temporal. La pieza se oscureció, en el techo comenzaron a parpadear las líneas de la carretera y las voces de Robert Blake y Patricia Arquette musitaron palabras incomprensibles en mis oídos. Sabía que si me quedaba dormido tendría un delicioso sueño con la deliciosa Patricia, pero no podía cerrar los ojos. Se me agarrotaron las manos. Vinieron las náuseas. De pronto la música se convirtió en ruido blanco, o mejor dicho en ruido negro, oscuridad sonora, la carretera se iluminó y la voz de Bill Pullman resonó por la pieza, proveniente de un citófono. Pero no dijo Dick Laurent is dead. Dijo eslaf si myaH.
Entonces, por alguna razón, pensé en X. Pensé en que nunca, jamás está presente cuando estoy con otras personas. Sólo habla conmigo, siempre de noche. Lo único que sé de él es lo que me dice él mismo, que es una especie de doctor, o profesor, que alguien lo busca, que nunca entiendo nada.
Era obvio concluír que X era mi propia fuga, mi otra identidad. Quizás a dónde he ido a parar convertido en X, en qué ciudades habré estado, a qué gente he conocido.
Pero X dijo que había que tener una fuga y recuperarse para saber de lo que se estaba hablando. Lo dijo como si él hubiese tenido una.
Me quedé quieto, con los ojos desorbitándose lentamente. Iba a gritar, pero en ese momento X me sacó los audífonos, me sacudió el cuerpo y me dijo con cara de que iba a matarme: ni siquiera lo pienses. No te conviene.
Luego me fui a vomitar.


IMDb
AllMovie
Wikipedia
La página del experimento (exceptuando el loop psicótico, no sé lo que contiene)

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domingo, 10 de junio de 2007

Trainspotting OST (1996)

Choose life. Choose a job. Choose a career. Choose a family. Choose a fucking big television. Choose washing machines, cars, compact disc players, and electrical tin openers. Choose good health, low cholesterol and dental insurance. Choose fixed-interest mortgage repayments. Choose a starter home. Choose your friends. Choose leisure wear and matching luggage. Choose a three piece suite on hire purchase in a range of fucking fabrics. Choose DIY and wondering who you are on a Sunday morning. Choose sitting on that couch watching mind-numbing spirit-crushing game shows, stuffing fucking junk food into your mouth. Choose rotting away at the end of it all, pishing you last in a miserable home, nothing more than an embarrassment to the selfish, fucked-up brats you have spawned to replace yourself. Choose your future. Choose life... But why would I want to do a thing like that? I chose not to choose life: I chose something else. And the reasons? There are no reasons. Who needs reasons when you've got heroin?
Plagio? No. Yo soy Pierre Menard. Si el señor lector no se siente muy convencido con lo que acaba de leer, se lo invita a seguir lasiguientes instrucciones: 1- Escoga un dedo cualquiera de su mano —la casa recomienda el dedo melchor, mejor conocido como el dedo del medio—. 2- Flexione los otros dedos de la mano de manera quel dedo electo sea el único ergido. 3- Bájese los pantalones y la ropa interior, si es que lleva puesta. 4- Agáchese moderadamente, procurando no flectar las rodillas. 5- Tantee su parte trasera hasta encontrar un orificio. 6- Insertel dedo en el orificio. 7- Repita la operación hasta sentirse convencido o —en su defecto— satisfecho. 8- Vuelva a leer el texto.

Trainspotting en IMDb.

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