lunes, 2 de julio de 2007

Nine Inch Nails - The Downward Spiral (1994)

Mientras desciende por el pasillo, H piensa en la mitad del camino de mi vida me fui a la rechucha. La oscuridad imperante no permite ver nada. De pronto, en las paredes empieza a aparecer una seguidilla de lo que parecieran ser ampliaciones de los fotogramas iniciales de una película (5). Una canción empieza a sonar de fondo. You let me violate you... (4). Como en Lost Highway piensa H —solo quen vez de Rammstein, lo que suena es la voz susurrante de Trent Reznor.— You let me desecrate you... (3). Las palabras fuga disociativa le vienen a la mente. You let me penetrate you... (2). Pero antes de que un acceso de náuseas le pueda traer un mal presentimiento, el suelo se acaba y H se precipita por un agujero en forma de espiral como si fuera un tobogán. You let me complicate you... (1). Los fotogramas pasan ahora por las paredes tan rápido que las imágenes se ven en movimiento. La película parece transcurrir en la campiña ucraniana, o de algún otro país eslavo. Tres militares —dos con pasamontaña y uno con el rostro descubierto, coronado por una boina negra— entran en una casa, pasando entre cerdos y gallinas. El interior de la casa tienel aspecto de una base de operaciones improvisada. Los dos encapuchados suben a un segundo piso, mientras quel de boina se acomoda en una silla tras un pequeño escritorio que bien podría ser la mesa de centro del comedor. Al cabo de un par de minutos, los dos encapuchados regresan escoltando a una eslava preciosa con las manos esposadas a la espalda. La sientan frente al escritorio. La muchacha tiene con suerte 20 años. A H le parece conocida. El militar de boina comienza a interrogarla en ruso, ucraniano, o algún otro idioma eslavo. La muchacha responde con serenidad, como quien sabe que no ha hecho nada malo. Esto parece irritar al de boina, que se levanta de su asiento y desenfunda una pistola, dirigiéndose a ella, repitiendo la pregunta en un tono más agresivo. La muchacha repite la respuesta, ahora notoriamente asustada. Los encapuchados permanecen en su lugar. El de boina acerca la pistola a la mejilla de la muchacha, que repite la respuesta, esta vez sin que le pregunten. El de boina le dice algo —probablemente algo quella ya sabía: que lo que querían della no era información— y con la mano libre le levanta la camiseta y le manosea las tetas. Luego le desabrocha el botón del pantalón y, rodeándolel cuello, como si le fuera a dar un abrazo cariñoso, le levanta las bragas con la pistola, y echa un vistazo para dentro. Luego le saca los pantalones y las bragas, juguetea un poco con su coño y luego larroja a un rincón del suelo, para pasar a desabrocharsel pantalón y exhibir una verga digna de actor porno. Orgulloso della, se acerca a la muchacha, quien empieza a gritar, quizás pidiendo auxilo, quizás pidiendo clemencia. Esto parece excitar más a los militares. I wanna fuck you like an animal... El de boina se inclina sobrella. La muchacha patalea. El de boina la toma por los tobillos, y de un tirón la inmoviliza. Luego le arremete hasta el fondo de su alma. I wanna feel you from the inside... La muchacha chilla y rompe a llorar. Los encapuchados, por su parte, también han desenfundado sus vergas —no tan grandes como la del de boina, pero tampoco nada de qué avergonzarse— y se han situado cada uno a un lado de la cópula. I wanna fuck you like an animal... El de la izquierda se arrodilla y le acerca el glande a los los labios, insistiendo ligeramente, hasta quella terminabriendo la boca y se la empieza a chupar con resignación. My whole existence is flawed... El de la derecha se contenta con masturbarse y eyacula sobrel ombligo de la muchacha. El de boina la da vuelta, poniéndola bocabajo, y leyacula sobre las ancas. Luego le quita las esposas y termina de desvestirla. Los dos encapuchados se resitúan frente al de boina, y la muchacha ahora se venfrentada cara a cara con ambas vergas. You get me closer to god...
50 minutos más tarde, H sigue cayendo por el precipicio, y la muchacha llora desconsoladamente, la cara color carmesí, las tetas aplastadas contra un banquito, mientras el militar de boina la sodomiza a conciencia. Al terminar, la empuja hacia un lado y le dice unas palabras, probablemente comunicándole queso ha sido todo por hoy, y procede a vestirse. La muchacha no responde. Solo hatinado a ponersen posición fetal. Una vez vestido, el de boina recoge sus cosas y se acerca a la muchacha. Le ofrece un poco de agua de la cantimplora, larroba con una frazada, le dedica unas cuantas palabras en tono dulce, y le hace una caricia en el pelo. Luego se reúne con los dos encapuchados, que ya sencuentran fuera de la casa. La moraleja es que lamabilidad también puede ser una forma de sadismo. En ese momento, H llegal final del precipicio, dándose un costalazo contra el suelo. Se quedallí, bocarriba, mirando el último fotograma, con la muchacha en posición fetal, tapada con unas frazadas, y los militares abandonando la escena. El sistema de fotogramas con el que la película cobró movimiento le pareció idéntico al de una propaganda de cocacola que vio una vez en el metro. Aquella vez que algo más le llamó latención. Es raro, porque casi nunca viaja en metro. Pero aquella vez le llamaron latención aquél tipo que —ahora lo recuerda con claridad— se le sentó delante y que recién le pareció reconocer antes dentrar acá; y la señorita que se le sentó alado que —se le pusieron los pelos de punta al descubrirlo— es la muchacha de la película. No entendía nada. Fragmentos de una memoria que no era suya atacaron sus pensamientos. Recordó ser un pedante lleno de teorías que lo hacían creerse inteligente. Recordó que a sus amigos les gustaba leer y escuchar sus teorías y se las alababan, lo que lo hacía sentirse más inteligente todavía. Recordó haber viajado en metro leyendo un libro de a quién le importa qué poeta —pero tenía una lista de los 5 o 6 que podrían ser, y eso lo hacía sentir muy inteligente— y que le llamaron latención esas dos personas. Recordó que nada deso le había ocurrido. Recordó questaba en el infierno. Recordó que no entendía nada. Recordó questaba siguiendo a un viejo pianista —lo buscó con la mirada: ahí estaba, alado suyo, vestido de conejo, diciendo apura, apura, o llegaremos tarde, y desapareció por una puerta—. Recordó que tenía mucho qué pensar, pero luego recordó nuevamente questaba en el infierno, y acordó que —cualquiera fuera el caso— no era un lugar en el que le gustaría estar. Por lo que consideró sensato seguir al pianista conejo.

Página Oficial
Nine Inch Nails en Wikipedia (En Inglés).
The Downward Spiral en Wikipedia (En Inglés).
Video de Closer en Youtube.
Video de The March of the Pigs en Youtube.
Video de Hurt en Youtube.

Descarga
Descarga (Bonus Disc).

3 comentarios:

Sennin dijo...

Ahora podréstudiar Sto. Tomás tranquilo.

Memeth dijo...

Ve y estudia!!

En cuanto a la reseña ¿Qué se le va a hacer? Es el problema de bajar escaleras en un munco donde Nine inch nails, Cortázar y sus instructivos más la pespectiva duchampezca de las escaleras ha puesto al mundo como una metáfora de Escher.

Un abrazo.

Acá llueve a ratos, pero no lo suficiente como para apagar el caño.

Algo es algo.

Diaboletta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.